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Estudiantes del Instituto La Vaguada leyeron el Manifiesto contra la Violencia de Género
Concentración en el Ayuntamiento de Zamora con motivo del Día Internacional de lucha contra la Violencia hacia las Mujeres
25/11/2015 FUENTE:
PSOE ZAMORA-Información. Jueves 26-Noviembre-2015

 
Representantes del PSOE de Zamora participaron en la noche de ayer Miércoels 25 de Noviembre en la concentración convocada por el Ayuntamiento de Zamora contra la violencia machista. Entre ellos la Vicesecretaria General Municipal del PSOE de Zamora Mª Cruz Hernández y la Secretaria Provincial de Política Social Nati Carbajo. 
 
MANIFIESTO  25 DE NOVIEMBRE 2015

DIA INTERNACIONAL DE LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES


En 1999 la Organización de Naciones Unidas, declaró el día 25 de noviembre “Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres”.  Tristemente, desde esa fecha, cada año volvemos a encontrarnos para seguir condenando la violencia que se sigue ejerciendo contra las mujeres.

Porque no podemos seguir en silencio mientras el machismo nos asesina.

Podemos decir: Teresa, Sandra, Susana, Hanane, Tamara, Davinia, Francisca, Gema. Mª Ángeles, Encarna, Beatriz, Laura, Rosario… así hasta 48 nombres de mujeres, y no sentir ninguna emoción especial. Pero si añadimos que éstos son los nombres de las 48 mujeres asesinadas en España este año, víctimas de la violencia de género, deberíamos estremecernos, indignarnos y gritar muy alto, ¿por qué?

Porque un día, una de esas mujeres puede ser tu hermana, tu amiga, tu vecina, tu madre, tu compañera de trabajo... y entonces, ese día será demasiado tarde para lamentarse y buscar soluciones.

En lo que va de año en España han sido asesinadas 48 mujeres. Y muchas conviven cada día con el temor y el miedo de la agresión, dudando entre denunciar o no, por miedo a posibles reacciones.

Las cifras muestran la verdadera dimensión del problema que vivimos diariamente. Un drama que no es privado, sino público, que está en la raíz de nuestra sociedad, que nos lastra y condena tanto a los maltratadores como a los que miramos inactivos.

Pero lo cierto es que aunque hubiese una única víctima, se hace palpable esta realidad social: la existencia de violencia de distinto tipo y de distingo grado, ejercida sobre mujeres, de todas las edades, de cualquier etnia, pertenecientes a diferentes clases sociales.

El machismo nos duele a todos y a todas. Estos actos nos sirven para recordar a las mujeres que nos han arrebatado, porque nos las arrebatan a toda la sociedad, a todas las personas.

No sólo queremos recordar hoy a estas mujeres asesinadas. Hay otras víctimas que viven una muerte silenciosa cada día en sus hogares. Las  que sufren violencia física, psicológica o sexual. Mujeres que en muchos  casos, no son ni siquiera conscientes de esa situación porque quizás sigan creyéndose culpables, o justifiquen a su agresor, o crean que la situación puede cambiar cuando él se arrepiente, o le promete que no va a volver a pasar.

Hoy existen medidas legales para solucionar el maltrato. La ley contra la violencia de género parecía ser el marco legal que diera respuestas; por eso, nos preguntamos qué sigue fallando para que el número de víctimas aumente cada año. Algo estamos construyendo mal en esta sociedad cada vez más violenta.

Insistimos en que hay un conjunto muy amplio de violencias, más sutiles, que constituyen la base que permite que el iceberg salga a la superficie. Comportamientos y actitudes cuya presencia perpetúa la existencia de los feminicidios, los malos tratos en la pareja, las agresiones sexuales, la violencia psicológica y el resto de manifestaciones explícitas de la violencia machista.

Todos estos comportamientos y actitudes también son violencias (comentarios y chistes sexistas, actitudes controladoras) incluyendo los que tienen su vertiente amable y se manifiestan en forma paternalista. Todos legitiman la existencia de una desigualdad que subordina a las mujeres frente a los hombres.

Del mismo modo, pensamos que también genera violencia la desigualdad económica, que desahucia a familias (siendo en muchos casos mujeres las que se ven afectadas); que atenta contra los derechos laborales  conduciéndonos a una precariedad laboral, prácticamente inherente a nuestra condición de mujeres; y que impone una división sexual del trabajo que nos obliga a las mujeres a desempeñar trabajos eternamente no reconocidos ni valorados, como son todos los relacionados con los cuidados.

Con este manifiesto queremos alzar nuestras voces, unir nuestros esfuerzos para transformar la sociedad en todas y cada una de las esferas en las que nos movemos tanto personales como profesionales. Una labor que debe ser cotidiana, intensa y tenaz.

Con este manifiesto queremos colaborar en la supresión de los valores culturales que han consentido, justificado, minimizado e invisibilizado este tipo de violencia. Cambiar estos valores es tarea prioritaria e implica un mayor respeto a las diferencias, una mayor sensibilización hacia todas las personas y una reelaboración de nuestro concepto de “pertenencia”. 

Es por ello que el motor básico del cambio debe ser la prevención a través de la educación. Así mismo se justifica un seguimiento cercano en los nuevos modos y formas de relación entre la juventud prioritariamente en las redes sociales.

Es fundamental la coordinación y la implicación de todos para conseguir esa transformación, caminar hacia una sociedad libre de todo tipo de violencia en general y en particular la violencia hacia las mujeres, así como para mejorar la atención de las mujeres que la sufren, pensando que cuando hablamos de violencia machista no hay una única víctima, la mujer, también sus hijos e hijas son víctimas de violencia. La exposición a este tipo de agresión tiene un impacto negativo evidente en su vida, bienestar y desarrollo. Vivir en una familia donde la madre es maltratada significa la exposición a situaciones de opresión y control y a un modelo de relación basado en el abuso de poder y la desigualdad, contra lo que también queremos gritar. 

Hacemos nuestro el desafió de erradicar estos comportamientos violentos con el convencimiento de que no existen barreras ideológicas, ni políticas que pongan freno a esta lucha común contra la violencia hacia las mujeres y su entorno.

Somos parte de esta sociedad como profesionales, vecinos, amigos, amigas, madres y padres de las víctimas y estamos obligados al menos moralmente a censurar y denunciar su conducta, a no tolerarla, ni ampararla bajo ninguna excusa. Podemos y debemos señalar con el dedo a los agresores.

Entendemos que con el compromiso valiente y la denuncia activa de una ciudadanía concienciada, se asume que la igualdad es el único valor sobre el que puede asentarse todo tipo de progreso social.

Con este manifiesto

Queremos proclamar que la sociedad no puede ni debe tolerar ni una muerte ni una agresión más.

Queremos proclamar que la sociedad no puede justificar ni proteger a los hombres que agraden, insultan, humillan, acosan y asesinan.

Queremos proclamar que ninguna mujer merece ser maltratada y que nada justifica al hombre que emplea la violencia para doblegarla y someterla con el único fin de perpetuar el machismo.

Sirva este manifiesto de compromiso para toda la sociedad Zamorana. Hemos avanzado  pero aún queda camino por recorrer, hasta llegar a consolidar la dignidad de las personas y llegar a respetar nuestras diferencias.

EXIGIMOS que la violencia contra las mujeres sea eliminada definitivamente de nuestras vidas y para ello, es necesario: que la violencia de género y el maltrato no sea invisibilizada ni minimizada por las instituciones y la sociedad; que las mujeres no seamos acosadas laboral ni sexualmente; que las mujeres tengamos derecho a la igualdad laboral; que los gobiernos centren sus esfuerzos en consolidar la igualdad y la no violencia de género.

Debemos pararnos y sentir que cada muerte, cada acto violento nos hace a todos y a todas vulnerables. No debemos quedarnos impasibles ni cerrar los ojos al horror.

Por eso estamos hoy aquí, en Zamora y millones de mujeres en el mundo.  Porque no podemos esperar más, pedimos que todos los ciudadanos de nuestra ciudad, hombres y mujeres, se unan en un movimiento de protesta porque, en definitiva, la violencia de género es un problema de toda la sociedad. 

Por todas las mujeres que han sido asesinadas. Y por todas las que han roto con su silencio, la espiral de violencia  y han confiado en un futuro basado en la igualdad y el respeto.

NI UNA MENOS, NI UNA MUERTE MÁS.
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